Makerspace: definición y características

10 septiembre 2021 Noticias

Cada vez es mayor el número de colegios e institutos que están incorporando makerspaces dentro de sus instalaciones. 

Si te gustaría saber qué son estos espacios pensados para potenciar el crecimiento cognitivo, personal y social de los educandos mediante proyectos colaborativos y creativos, y cuáles son sus rasgos más distintivos, sigue leyendo. 

 

¿Qué es un makerspace?

En el ámbito educativo, los makerspaces, espacios maker o espacios de creación y construcción son lugares físicos de un centro educativo (biblioteca, salón de actos, aulas, talleres, laboratorios, etc.) donde docentes y pedagogos enseñan a estudiantes cómo usar de manera creativa una gran variedad de herramientas y tecnologías: textil, carpintería, electrónica, robots educativos, impresoras 3D, programación, etc. Al mismo tiempo, los animan a indagar, diseñar y crear sus propios objetos y artefactos para resolver algún reto.

A los estudiantes se les asigna una actividad (incluso, pueden proponerla ellos) para que, guiados por un educador, la realicen individualmente, en grupos reducidos, o bien con la participación de todo el conjunto de la clase. Estas tareas se caracterizan por ser especialmente prácticas y cooperativas

Estos makerspaces se integran dentro de la Educación Maker. Este enfoque pedagógico busca, principalmente, favorecer que los alumnos tengan una autonomía cada vez mayor a la hora de explorar sus ideas, compartan sus conocimientos y los recursos con otras personas, participen en proyectos escolares interdisciplinares, adquieran aptitudes nuevas y encuentren la solución más adecuada a los problemas que se les plantee.

 

Características de los makerspaces

Aprendizaje basado en proyectos transversales

Esta metodología activa e innovadora no solo contribuye a que los estudiantes aprendan haciendo, sino que también fomenta el aprendizaje autodirigido. Los alumnos toman las riendas de su formación y desarrollan su capacidad de pensamiento crítico dirigido a la resolución de retos.

Asimismo, los trabajos que se llevan a cabo en estos espacios de creación suelen aprovecharse para unificar el aprendizaje de varias áreas de conocimiento: Arte, Diseño, Ciencia, Tecnología, Informática, etc. 

Participación de alumnos de diferentes edades

No importa la edad ni la experiencia. Solo tener iniciativa y curiosidad, querer experimentar y aprender. Por tanto, no resulta extraño encontrar grupos de trabajo en los que se mezclan alumnos de diferentes niveles educativos. 

Lejos de ser un impedimento, esto sirve para que los unos aprendan de los otros, pongan en común sus conocimientos y compartan sus vivencias. 

Mejora de las habilidades sociales y comunicativas

Un makerspace educativo es idóneo para la generación de entornos inclusivos. La tolerancia, el respeto mutuo y la comunicación resultan fundamentales para que el intercambio de ideas, reparto de funciones, participación y colaboración sean efectivos. De este modo, será más sencillo alcanzar el objetivo o la meta final.   

El error, herramienta de aprendizaje

En los espacios maker los estudiantes experimentan, ensayan y aprenden de los fallos que comenten. Esto aumenta sus ganas de mejorar, les hace ser más constantes y tenaces, además de ayudarles a lidiar con la frustración y perder el miedo al fracaso.   

Ayuda a desarrollar una mentalidad más creativa

Los estudiantes necesitan tirar de audacia e ingenio para resolver la tarea con éxito. Ambos son necesarios en todo momento: investigación sobre el reto que se planea, búsqueda de posibles soluciones y decisión de cuál de ellas es mejor, uso de herramientas y materiales (a veces, desconocidos), diseño y elaboración del proyecto o construcción del objeto/artefacto con el que se pretende dar respuesta al problema, etc. 

Se despierta el interés de los estudiantes

Es importante que los proyectos que se planteen atraigan la atención de los alumnos. Así pues, las actividades que se realizan en un makerspace educativo tienden a estar focalizadas en problemas reales, es decir, aquellos con los que un estudiante puede toparse en su día a día, que les son familiares o fácilmente reconocibles. 

De esta manera, se sentirán más identificados con el reto que tienen delante y, por consiguiente, su involucración en lo que se hace también será mayor

Integración de la tecnología en el aula

Si bien las herramientas que suelen usarse en los markerspaces pueden ser tanto digitales como no, lo cierto es que con frecuencia se apuesta por el uso de las nuevas tecnologías. Gracias a esto, los estudiantes adquieren nuevas habilidades digitales y mejoran las competencias tecnológicas que ya tenían, preparándose así de cara al futuro mercado laboral. 

 

¿Quieres estar al día de esta y otras tendencias educativas? Hazlo con los Cursos de la Escuela de Innovación Educativa de la Universidad Europea. 

X