La inteligencia emocional en la Educación

4 agosto 2021 Noticias

 

Con el tiempo, se ha demostrado que no es suficiente con tener un coeficiente intelectual alto para ser un gran profesional y tener éxito en la vida. También, es importante contar con una inteligencia que nos ayude a encontrar la solución a los conflictos personales derivados de las emociones y a establecer relaciones interpersonales sanas. Estamos hablando de la inteligencia emocional (IE).

Al igual que la inteligencia cognitiva, la emocional hay que trabajarla y mejor si se hace desde edades bien tempranas. Es ahí donde una enseñanza que convierta a nuestras generaciones futuras en seres emocionalmente inteligentes e independientes juega un papel decisivo. Es decir, una pedagogía que vaya más allá de difundir información y almacenar conocimientos o de repetir acciones sin cuestionarse nada, una que fomente las habilidades sociales y las experiencias. 

En este artículo queremos hablarte de la inteligencia emocional en la Educación y por qué se debería incorporar más en las aulas. 

 

¿Qué es la inteligencia emocional?

Esta se define como un conjunto de habilidades que nos permite: 

  • Reconocer las emociones propias, así como identificar sus causas y efectos. 
  • Controlar nuestras emociones y adecuarlas al momento o las circunstancias, sin dejarse llevar por ellas impulsivamente. 
  • Mantener alta la motivación a través del pensamiento positivo y la fortaleza mental. 
  • Comprender las emociones de quienes están a nuestro alrededor. 
  • Relacionarnos con los demás eficazmente

Teniendo esto en cuenta, se podría decir que la inteligencia emocional está muy relacionada con la forma que tenemos de vernos a nosotros mismos y al mundo que nos rodea, a la hora de gestionar nuestros sentimientos y estados de ánimo, así como cuando tomamos decisiones o el modo en que nos comportamos según situaciones. 

 

La importancia de la inteligencia emocional en la Educación

Hoy por hoy, las habilidades sociales son algo que no se evalúa en las aulas y, por tanto, suelen dejarse de lado en el ámbito educativo. 

Sin embargo, es importante dotar a los alumnos de este tipo de destrezas, puesto que les ayuda a protegerse de conductas de riesgo que pueden afectarles tanto dentro como fuera del centro educativo: acoso, violencia, consumo de drogas, frustraciones, ansiedad, etc. 

Algunos de los beneficios que tiene aplicar la inteligencia emocional en la Educación son:

  • Mejores relaciones interpersonales: alguien con inteligencia emocional, además de conocerse bien a sí mismo y a sus emociones, es una persona con predisposición para la empatía. En el caso de un estudiante, esto resulta vital a la hora de establecer y mantener relaciones de calidad con sus compañeros. 
  • Buen rendimiento académico: algunas investigaciones sobre Psicología Humana afirman que las personas con más inteligencia emocional son buenas en los estudios porque presentan menores índices de estrés y depresión. Son más efectivas y resolutivas en clase, son capaces de buscar una solución sin dejar que las adversidades las influyan negativamente o las bloquee. 
  • Menos posibilidades de desarrollar conductas disruptivas: por normal general, los alumnos emocionalmente inteligentes saben mantener un equilibrio psicológico cuando surgen imprevistos estresantes o conflictos personales internos o con la gente de su alrededor. Esta resiliencia los lleva a no recurrir a conductas autodestructivas, comportamientos antisociales, impulsividad, agresividad o consumo de elementos nocivos para la salud (tabaco, alcohol, drogas, etc.) para intentar superarlos.

 

La IE y las funciones del docente

En contextos educativos en los que se quiere impulsar el desarrollo de la inteligencia emocional en los estudiantes, es clave que el tutor y el resto del equipo docente ejerzan el rol de líderes emocionales llevando a cabo las siguientes funciones:

  • Observar a los alumnos y saber percibir sus necesidades e intereses. 
  • Orientar a los estudiantes en la toma de decisiones. 
  • Apoyar a los alumnos en la consecución de sus objetivos académicos y personales. 
  • Mediar objetivamente en los conflictos  
  • Favorecer un clima positivo en el aula en el que los alumnos se vean reforzados.  

Para saber educar en inteligencia emocional, nunca está de más contar con la formación adecuada como, por ejemplo, la que te ofrecemos desde la Escuela de Innovación Educativa de la Universidad Europea. 

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