Habilidades blandas: qué son y cómo desarrollarlas en educación

2 diciembre 2022 Noticias

Tradicionalmente el ámbito educativo se ha preocupado por que los estudiantes recibieran una formación basada en el conocimiento y los procedimientos, dejando en un segundo plano todo aquello que tuviera que ver con las actitudes, los valores éticos y las emociones. 

De un tiempo a esta parte, la educación ha evolucionado y quiere que los estudiantes sean algo más que personas con una gran memoria y que actúen de forma autómata. Como alternativa a este aprendizaje memorístico, busca potenciar en ellos las llamadas habilidades blandas, las cuales actualmente se han convertido en imprescindibles para la vida cotidiana y el trabajo. 

En el artículo de hoy te contamos qué son las habilidades blandas, cuáles son las más comunes en Educación y qué hacer para impulsarlas en el aula. 

¿Qué son las habilidades blandas?

Las habilidades blandas o competencias no cognitivas (en inglés, se las conoce como soft skills) son aquellas características y aptitudes que contribuyen a la forma en la que un estudiante interactúa con la gente de su alrededor y se desenvuelve con el entorno, tanto a nivel escolar como personal. 

A diferencia de las habilidades duras o competencias cognitivas que son atributos más centrados en la formación y la adquisición de conocimientos técnicos para alcanzar así el futuro éxito académico/laboral, las habilidades blandas son de carácter transversal y abarcan aspectos más diversos como, por ejemplo, son los interpersonales y sociales, al mismo tiempo que los profesionales. 

En cualquier caso, habilidades blandas y duras se consideran complementarias y, por esta razón, es recomendable promover ambos tipos durante la etapa educativa (cuanto más temprana sea la edad, mejor) para que el desarrollo de un estudiante sea lo más completo posible. 

Ejemplos de habilidades blandas

Estas son algunas de las habilidades blandas más importantes en el área educativa tanto en cuanto para docentes como estudiantes:  

  • Creatividad
  • Pensamiento crítico 
  • Resolución de problemas 
  • Saber trabajar en equipo o de manera colaborativa  
  • Dotes de comunicación efectiva
  • Capacidad de organizar y planificar el tiempo/trabajo 
  • Responsabilidad 
  • Liderazgo
  • Capacidad de adaptación a los cambios 
  • Proactividad 
  • Sociabilidad 
  • Empatía
  • Resiliencia 
  • Inteligencia emocional 
  • Multiculturalismo y tolerancia 
  • Autoconocimiento e introspección 

¿Cómo desarrollar las habilidades blandas?

Al igual que pasa con las duras, las competencias blandas también se pueden aprender y/o trabajar con las actividades adecuadas (y preferiblemente prácticas). Algunos ejemplos serían las asambleas temáticas, los juegos de simulación de situaciones o roles, los ejercicios de respiración y relajación o los proyectos que requieran el uso de TIC, entre otras. 

Para ello, las metodologías activas y la innovación educativa resultan de gran ayuda, ya que, como hemos comentado otras veces, tratan de ofrecer un aprendizaje personalizado. El contenido del currículo escolar se adapta a las capacidades y necesidades de cada estudiante y se tienen en cuenta tanto su desarrollo cognitivo como el resto de sus características personales. En definitiva, se convierte en el protagonista de su propio aprendizaje. 

Esto hace que el estudiante gane confianza en sí mismo, le motive aprender, se implique más y, por tanto, retenga lo aprendido por más tiempo y exista un mayor número de probabilidades de que pase a formar parte de su bagaje personal. 

Actividades para desarrollar habilidades blandas

De seguido, encontrarás algunas actividades para desarrollar las habilidades blandas de tus estudiantes: 

  • Juegos de interpretación de roles. Consiste en la representación espontánea de una situación real o hipotética. Para ello, los participantes adoptan e interpretan un personaje que se ha definido previamente e interactúan conforme lo haría este. Una vez finalizada la representación, se analizan los aciertos y los errores que se han cometido durante el juego.    
  • Líder de ciegos. La clase se divide en dos grupos. Uno de ellos lleva los ojos vendados, mientras que el otro no. Estos últimos deben guiar a los primeros a través de varios ejercicios. Esta dinámica sirve para analizar los estilos de liderazgo. 
  • Técnica del puzle. Se basa en hacer varios grupos y asignar a cada uno un contenido que tiene que estudiar. Cada componente del equipo se encarga de investigar y especializarse en una parte del tema para, a continuación, explicárselo al resto y elaborar un documento en común.   
  • Técnica del tándem. Consiste en plantear un problema y que cada estudiante busque una posible solución. Luego, por parejas, se comparten las ideas que se han tenido y se trata de llegar a un acuerdo sobre cuál es la más adecuada.  
  • Técnica de la ruleta. Una vez en grupo, se pide a los estudiantes que se numeren e investiguen sobre un tema de manera conjunta. Cuando el trabajo ya esté hecho, se saca un número al azar y esa persona será el representante del equipo y quien se encargue de exponer la tarea.    
  • Continúa la historia. Un estudiante sale a la pizarra y comienza a relatar una historia, a ser posible, que incluya datos concretos y detalles. El resto de la clase presta atención. Cuando este acaba, sale otro y continua la historia por donde se ha quedado el compañero anterior, siguiendo la misma dinámica, y así hasta que la historia haya terminado. Finalmente, y para que demuestren si estaban escuchando activamente, se les pide que escriban el relato completo en su cuaderno. 

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